No tener carro es una bendición.

Para ciertas cosas tener automóvil ayuda bastante, te puedes mover “rápido” por la ciudad (en especial la ciudad de México, ajá), salir de fin de semana a donde se te antoje, trepar la bici o los tenis e ir a donde quieras sin la presión de saber los horarios del bus, de que hora abre el metro, y muchos etcéteras. Pero no tener auto tiene una enorme ventaja y es que ese tiempo que no estas tras el volante y te transportas a la escuela, trabajo o donde se te antoje lo puedes usar para algo que tanto nos hace falta a todos: leer.

Nunca me he considerado una persona culta, es mas, odio muchas de las veces cuando la gente dice “oh si es muy culto, soy muy culto, son unos incultos…” (aunque es otro tema). Tampoco me considero un buen lector, ni es mi pasatiempo principal, leo porque se me antoja, porque me gusta saber de historias, saber que se le ocurrió a una persona hace algunos años hacer ante una situación en la que los seres humanos nos encontramos reiteradamente en nuestra existencia, saber por qué pasaron ciertas cosas o al menos la versión de quien lo cuenta, enterarme del chisme pues. Pero principalmente, fuera de la literatura técnica, leo para pasar de la mejor manera posible un rato muerto en un no-lugar, donde sólo te queda mas que criticar a la demás gente, ver como los demás hacen lo mismo que tu (ver, observar) o bien entretenerte en algo.

Y siguiendo esta lógica, la del entretenimiento, el pasar un rato, es que no entiendo por qué no leemos! En México es vergonzoso que las encuestas realizadas digan que un mexicano promedio lee 2 punto y algo libros al año, en los que estoy seguro que muchos exageraron la cifra. Que los padres digan “ah es que mi hijo no lee nada, es bien burro” cuando ellos tampoco le dan el ejemplo debido. Ni por tantas campañas del gobierno federal, estatales, librerías, particulares, bibliotecas públicas y que la misma gente nos recomendemos y prestemos libros y demás no leemos. Por favor… por favor… leamos! hagamos la cadena del ejemplo (incluyendo el préstamo e intercambio de libros).

Y para qué leer?

Por aquí dos artículos/ensayos en letras libres sobre la lectura en México: La lectura en México por G.Sheridan y La lectura como fracaso del sistema educativo de G. Zaid